Chloe & Olivier, Embarazo, Experiencias, Ser mamá

El nacimiento de nuestra piccola Chloe

Hace ya casi 3 semanas que día a luz y todavía no os he contado nada sobre mi parto! 🙂 A día de hoy lo recuerdo como el día más feliz de mi vida! Que momento tan bonito cuando vimos a nuestra piccola por primera vez. Fue puro flechazo!

el parto

Voy a contaros un poco como fue sin entrar en mucho detalle, ya que no quiero crear ningún tipo de expectativa a todas las que todavía no habéis dado a luz.

Mi fecha presunta era el 2 de Septiembre… pero en esa fecha la piccola no hizo ningún intento de salir. Los días iban pasando y yo continuaba acudiendo a mis visitas en el hospital para que me hicieran el monitoreo y que chequearan que todo iba bien.

El papa de Chloe seguía encabezonado que la piccola debía nacer en día de la semana y de mes impar, con lo que le gustaba mucho el domingo 1, o sino, ya nos íbamos al lunes 9. Cada vez que lo decía yo le pedía por favor de dejarla salir antes…porque yo ya no podía esperar más!!! Cada vez le repetía: “¡No te molestes en decirle cuando, ella saldrá cuando quiera!”

Los días iban pasando y nada! Sentía los típicos síntomas…dolores en el bajo vientre, contracciones fuertes de vez en cuando, las ganas de orinar aumentaban, la barriga baja… Cada noche me acostaba convencida de que esa era la noche! Que me despertaría con dolores y debería despertar a Lorenzo para irnos al hospital.

Llegó el domingo 8, y como nos había dicho la doctora, el lunes 9 debíamos volver a la visita de las 42 semanas+1. Y si no nacía antes del martes 10, ese mismo día me lo deberían provocar. Sabiendo que ya se acercaba el día límite, ya me empecé a mentalizar de que acabarían ingresándome en el hospital y provocando el parto. ¡No veía otra opción! Parecía imposible que naciera nuestra piccola!

Domingo 8 fue la primera noche que me acosté sin pensar en nada respecto el parto. Solo pensé: “Que pereza! Mañana tengo que despertar pronto para ir a hacer el monitoreo”

¡PLOF!

Lunes 9 sobre las 5:40, me despierto para ir al baño y siento como que me estoy orinando en la cama. Corriendo voy al baño con urgencia y pienso: “Ala! Me he meado encima!!!” Vuelvo a la cama y había una pequeña mancha. ¡Que vergüenza! Me vuelvo a acostar y siento la misma sensación. Pero esta vez no tenía la necesidad de hacer pis. Me incorporo, miro las sábanas y hay otra mancha. A las 5:46 despierto al papá diciéndole: “Amore, creo que he roto aguas!” Se despierta de golpe y lo primero que piensa es: “Si!! Es lunes 9!!!!” Justo la fecha que el quería! ¿Pero será posible?

De ahí seguía sin estar 100% segura porque la rotura de las aguas yo siempre me lo he imaginado como en las pelis… que hacen XOF y pierden montón de agua, no? Decidimos arreglarnos, desayunar e ir al hospital a ver que dicen. Al poco, mientras estoy de pie arreglándome siento XOF!!! Y veo muchísima agua en el suelo! Ahora si que lo tenía claro. Había pasado como en la pelis J

Nos empezamos a dar prisa en vestirnos, desayunamos y nos vamos al hospital.

Al llegar, el ginecólogo me hizo una visita inicial para asegurarse de que estaba dilatando y me hicieron una ecografía. Parecía que todo estaba bien y que ya estaba dilatada de 3 cm! ¿YA? Ya había llagado el momento, ahora no había marcha atrás.

Me llevaron a la sala de trabajo de parto y hicieron entrar a Lorenzo. Las primeras contracciones fueron llegando, cada vez más seguidas y más fuertes! Decidí entretenerme hablando con mi amore y escuchando un poco de música, mi elección Lana del Rey, algo que me encanta, me hace sentir segura y que sirva para relajarme. También el papel de mi amore me ayudó muchísimo para afrontar las cada vez más dolorosas contracciones.

A todo esto llegaron las 10:30 y el ginecólogo me volvió a hacer una visita, esta vez estábamos ya dilatados de 5cm.  Las contracciones empezaban a ser fuertes y me planteé pedir la epidural. La comadrona me dijo que lo estaba haciendo muy bien, me preguntó si estaba segura de ponerme la epidural y me sugirió que me esperara. Así lo hice. ¡Y menos mal!

En media hora me hicieron otra visita y me dice la comadrona que estoy ya dilatada de 6cm, pero que cuando tengo contracciones solo falta medio centímetro para que salga la cabecita de Chloe! Papi seguía a mi lado y continuaba animándome. Cada vez que me llegaba una contracción, él me cogía fuerte la mano y me cogía la cabeza para darme apoyo, además de recordarme la respiración profunda que debía hacer para que le llegara oxigeno a nuestra bebita.

En menos de media hora, sobre las 11:30, me llevaban a sala parto… piccola Chloe empujaba como una campeona para salir y la mama solo tenía que hacer un pequeño empujón para ayudarla a ver la luz.

A las 11:46 escuchamos los primeros llantos de piccola Chloe! La comadrona me pregunto “¿Te sientes capaz de abrazarla?” a lo que respondí “Por supuesto!” y tal como salió de mi vientre, cuando todavía tenia el cordón umbilical sin cortar, me la colocaron en mi barriga para poder sentirla y abrazarla! La piccolina solo hacia que llorar, pero al poco de estar en mis brazos sus llantos desaparecieron! Que gran momento! Tenia a Lorenzo detrás de mi, y ambos nos emocionamos como dos niños! No podíamos dejar de mirarnos y repetir “¡Que bella!”

Fue un momento mágico y lleno de ternura y amor. Desde ese momento nos enamoramos de la piccola Chloe, y no ha dejado de ser el centro de nuestra atención.

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