Bebé, Chloe & Olivier, Experiencias, Ser mamá

Y de repente… Sangre!

Que escandalosa es la sangre, verdad? Me atrevería a decir que raramente nos deja indiferente… O al menos a mi, cada vez que veo sangre, inicialmente, me da por preocuparme, sobretodo si no tienes claro el origen o motivo de esta.

Las únicas veces que no me preocupo es cuando me visita la indeseada cada mes. Aunque hace tanto que no la tengo…que ya ni me acuerdo! Tampoco me preocupa mucho cuando se trata de un corte pequeño en el dedo. Pero cuando ves a alguien que le sale sangre y no sabes que ha pasado, no puedes evitar ponerte nervios@. O al menos a mi me pasa!

Pues imagínate como te salen los nervios cuando ese alguien es tu hija de 8 meses… Si sí, como lees, he visto por primera vez la sangre de la piccola!

Todo ha empezado en las dos ultimas semanas. La piccola ya no solo se conforma en desplazarse por toda la casa a lo estilo militar, sino que ha perfeccionado muchísimo su gateo y ya lo hace a toda velocidad. Además de desplazarse a todas partes, ahora le ha dado por mejorar sus habilidades de escaladora. Le encanta subirse por las escaleras, o utilizar los muebles como montaña donde escalar hasta la cima y así encontrar nuevos “tesoros” por descubrir.

seguridad del bebe

En la ultima semana se ha hecho varios chichones mientras se lanza en sus aventuras… como digo yo, tiene un morado permanente en la frente. No le da tiempo a que se le cure uno, que ya se ha hecho otro. Pero eso no me preocupa, entiendo que los bebes cuando empiezan a gatear y/o caminar se deben golpear para entender y conocer sus limites.

Aunque intento tenerla siempre a ojo, es imposible! Y eso que ahora también está aquí mi madre para echarme una mano. Pero aun así, no pudimos evitar que por primera vez se hiciera daño de verdad. Estaba apoyada en una de las camas que la habitación de invitados / oficina mía y de la emoción que se tiene en pie ella sola empezó a dar pequeños saltos… en uno de estos perdió el equilibrio y ZAS! Cayó al suelo, pero antes se golpeó con una madera que se encuentra alrededor de toda la cama.

Ya le había pasado antes y había quedado en un simple susto, así que creída de mi que no había sido nada la cojo en brazos y quitándole importancia le enseño una foto suya “Mira, la Chloe cuando era pequeña!!” Ella no dejaba de llorar (al contrario de lo que suele hacer) y seguía apoyada en mi hombro. Cuando de repente se gira… y me veo llena de sangre!

Madre mia! Casi me da algo.

Tenía que evitar al máximo un ataque de pánico… cuanto más nerviosa me pusiera yo, peor sería. Lo tenía claro y por eso solo dije, sin perder los nervios “Mama, esta sangrando…sangre, sangre….” Seguro que mi cara era de foto! Pero mi tono no fue ni fuerte, ni asustado, y sobretodo me contuve mi histerismo de madre primeriza.

La abuela dejó la plancha y nos fuimos hacia fuera al jardín, donde con la luz del sol podría ver exactamente la herida y su gravedad. Por suerte la piccola ya había dejado de llorar, aunque continuaba sangrando. Se había hecho daño en el interior del labio superior. Para mi tranquilidad no parecía dolerle porque se tocaba la boca con normalidad. Poco a poco le limpié y con una gasa le hice tapón para que se parara la hemorragia. En poco tiempo dejó de sangrar. ¡Menos mal! 

Sé que, como dice su papi, no será la última vez que la piccola se haga daño y sangre… pero os puedo asegurar que haré todo lo posible para evitar que vuelva a pasar! Creo que es algo inevitable, ese sentido de culpa que te viene…  Pero espero poco a poco acostumbrarme y que no me venga una crisi de pánico cada vez que suceda. Pero ya tengo la lección aprendida, he puesto la casa a prueba de bebe suicida y he forrado la madera de la cama con toallas! Al menos que la próxima vez no caiga con la misma piedra! 😉

¿Y tu piccola se ha hecho sangre a tan temprana edad? ¿Me tengo que considerar #malamadre o estoy dentro de la media?

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